
El otro día una amiga, bastante inocente ella en las artes del pendoneo, todo hay que decirlo, me preguntaba que cómo hacía yo cuando me apetecía o quería enrollarme con una chica, sin ser en medio de un trío o un grupo como es el caso de los locales swinger.
Su pregunta básicamente quería decir que si me ligaba a alguna tía una noche cualquiera de juerga, o mis experiencias y amiguitas de juegos a las que veo de vez en cuando venían exclusivamente derivadas de los locales de intercambio.
Mi respuesta fue rápida, fácil y tajante: -“Cuando me apetece algo, voy a buscarlo”… y ella se quedó algo sorprendida, preguntándome cómo lo buscaba, y lo más importante para ella, “dónde”.
Así que empecé a explicarle... vamos a ver: si te apetece fruta, vas a la frutería, ¿verdad?. Si te apetece pan, a la panadería… y para no ceñirme solamente a comestibles, porque ahora vendría lo de la carnicería y la pescadería más que nada (jajaja), la lista sería larga pero… a mí cuando me apetece comprarme un perfume voy a una perfumería y cuando quiero unos zapatos, a una zapatería. Hasta ahí bien, para cada cosa hay un lugar específico, ¿no? Pues para los temas de sexo, evidentemente, también.
Si quiero un festival donde perder la cuenta de las manos que me tocan y otras cosas bien variaditas… iré a un local liberal, está claro. Si quiero ligarme a un buen maromo hetero 100%, metrosexual, arregladito y bien plantao para un “aquí te pillo…” desconocido, la noche entera o lo que se tercie… iré a alguno de los clubs “in” del momento, de esos de lista VIP y dress code, pero… ¿y si lo que me apetece es tontear con alguna chica liberal y bisexual como yo? (tontear y lo que sigue, claro, jaja). Pues obviamente, a la zona openminded (de mente abierta) de la ciudad vamos a decir, la de ambiente, y no exclusivamente gay sino… “la de de todo un poco” como le suelo llamar yo, todo mezclado que así es más divertido. La de gente liberal y sin prejuicios.
Porque yendo a una disco “in” de las que he mencionado… sí, claro que también va a haber de todo, pero muy disimulado, por lo que es más difícil dar con lo que quieres. Como en este caso hablamos de chicas, pues allí me toparé con decenas de ellas que me atraerán, no lo dudo, pero… no es el sitio adecuado ni el que me gusta para esto: no acostumbra a haber “señales” vamos a decir, y a mí tampoco me gusta enviarlas en esos sitios por regla general, porque es muy difícil y porque generalmente, como no es ahí donde se va a buscar estas cosas, las chicas y chicos hetero son mayoría. Así que yo me voy… a donde la gente liberal es mayoría, porque allí puedes darte un festín de lo que te apetezca hasta empacharte, escogiendo lo que quieras… y aunque hay veces que reconozco que me voy de puro agobio acosador y porque no hay “nada que me interese especialmente”, casi siempre resulta siendo divertido… y sobretodo fructífero.
Así que le dije a esta amiga que el próximo fin de semana saldríamos un grupito por aquella zona, y que como tenía tanta curiosidad en el temita “liberal bisexual”, que se viniera conmigo para ver con sus propios ojos lo que podía ser aquello, pero sobretodo, para pasárselo de muerte.
Yendo a la hora adecuada en la que el ambiente está ya caldeadito, entramos al pub abriéndonos paso a empujones porque no cabía ni un alfiler como de costumbre. Si voy con amigos (chicos) hetero, suelen protegerse las partes nobles y me hace mucha gracia, porque yo no me protejo nada de nada… es la suerte de que te gusten ambas opciones, ¿no? Jajaja. Y que caiga lo que tenga que caer. Estos amigos suelen venir, como habréis deducido… por el morbo de ver si yo o alguna otra nos liamos (hasta donde se puede públicamente) con una chica delante de sus narices, por ver cómo tonteamos y ponerse tontos ellos con la escena y numerito básicamente… como la mayoría de tíos heteros que suele haber, y es que es algo tan inherente vuestro, como que dos y dos son cuatro, y de día sale el sol y de noche la luna, y eso es así y no me lo podréis negar ninguno, lo que es, es.
Yo esa noche iba muy animada a divertirme esperando encontrar una chica con la que saltaran chispas… tonteaba bailando con mis amigos pero sobretodo con mis amigas, con meneos provocadores llenos de intención para quien nos mirara, pero todo de cachondeo entre nosotras claro, eso sí, muy divertido y con el personal masculino hetero medio tonto ya. Jajaja, uy pues… si esto era “tonteo inocente sin ninguna intención de nada más para hacer el cachondeíto”… me imaginaba cómo se pondrían si me vieran en acción con alguna recién conocida con la que si había suerte haría de todo menos cachondeo!!!
Una vez dada la muestra evidente de que “me iba el rollo” y estaba receptiva, fueron varias las chicas que intentaron acercárseme bailando, suele ser así como nosotras empezamos este tema, pero de 3 o 4 que vinieron no le seguí el rollo a ninguna porque ninguna de ellas me atraía. Y yo todavía no había tomado la iniciativa en acercarme a ninguna… hasta que la vi a ella.
Bailaba a lo lejos, en una esquina algo apartada donde podía tener movilidad, terriblemente sexy pero contenida, sin desfasarse a lo loco ni con descaro. Estaba también con un grupo mixto de amigos y bailaba sensualmente con todos ellos, chicos y chicas, mientras bebía de su copa tarareando las canciones que casi todo el local nos sabíamos de memoria.
Me sorprendió hasta a mí misma el no poder apartar la vista de ella, haberme fijado en ella precisamente, cuando por regla general diré que las chicas masculinas me atraen -100, que suelen hacerlo las femeninas 200% como yo y (aquí sí que voy a parecer un tío pero cada un@ tenemos nuestros gustos personales, ¿no? jajaja) SIEMPRE con el pelo largo (también como yo), porque lo considero uno de los símbolos por excelencia de la femineidad. Y en cuanto a lo de rubias o morenas… bueno, supongo que porque yo soy morena a primera vista me llaman la atención las de cabello rubio (y eso que hace años yo también fui una de “las de bote” bastante tiempo!), pero de nuevo volviendo a parecer un tío (jajaja), no le doy importancia a ese detalle, sino a que como ya he dicho, la chica sea femenina y sensual, que vista arregladita y sexy, eso es fundamental. En resumen, ¡que sea como yo soy, jajaja!
Digo que me sorprendió haberme fijado en ella únicamente porque llevaba el pelo corto, no porque no fuera femenina… aunque a simple vista daba un poco la impresión de no serlo mucho, porque era muy alta (y además llevaba tacones), atlética y muy tonificada (se notaba que hacía mucho deporte), bailaba algo torpe (eso me hacía reír porque parecía que llevaba unas copas de vuelta…) y hacía gestos brutos a la gente que estaba con ella... en cuanto te pasabas un rato observándola veías su sensualidad femenina innata, en los besos que se daba con sus amigos… y también con sus amigas, en su risa y sus carcajadas, en cómo se apartaba el pelo de la cara… y en cómo miraba cuando al cabo de bastante rato de haberla estado “estudiando” desde donde yo estaba, nuestras miradas se cruzaron entre la gente. Me sonrió juguetona… le devolví la sonrisa pícara mientras me ponía a bailar con una de mis amigas… ella agarró a una de las suyas para hacer lo mismo… y nos seguíamos mirando a ratos, sólo eso.
Dejé pasar unas cuantas canciones, ella seguía estando por la misma esquina del local y yo con mi grupo por el medio más o menos, todos seguíamos bailando. Agarré a mi amiga, la preguntona y curiosa, le dije (le grité al oído más bien, porque era imposible entenderse sino, y aun así nos costó trabajo) que viniera conmigo a por una copa a la barra del fondo, y cuando me estaba replicando que tardaríamos media hora en llegar y teníamos otra barra más cerca, le dije que había fichado a una, que si quería ver lo que podía pasar y de qué forma, que para eso había venido no?, que me acompañara. Se carcajeó con grititos emocionados (dios lo que hace el alcohol) y me metía prisa empujando mientras íbamos de la mano intentando avanzar entre la masa de gente, esquivando todo tipo de acercamientos varios por parte de babos@s de ambos sexos, y ella, la que estuvo escandalizada y algo cortada la primera media hora… después parecía que hubiese nacido en aquel ambiente la tía (dios lo que hace el morbo también, jajaja), porque le seguía el rollo a todo el mundo tronchándose y yo tenía que tirar de ella para que no se me liara… mira que le había explicado también las reglas básicas joder, pues a ratos parecía empeñada en que alguien le partiera la cara por el cachondeo que se traía la niña! De chiste lo suyo… en fin, que al final llegamos a la barra y nos pasamos un ratillo buscando un hueco para poder pedir una copa… cuando por fin iban a atendernos la vi a tan sólo dos metros, apoyada en el final de la barra, bebiendo y mirándome fijamente, sin dejar de juguetear con la caña de su copa.
Uf… a lo lejos se intuía su buena figura y mejor escote… pero tan cerca pude dar fe. Muy guapa, de facciones duras y marcadas que no suavizaba ni el color claro del pelo, con unos inmensos ojos oscuros pintados de negro y labios más bien finos, sin pintar. Más que GUAPA con mayúsculas… era escandalosamente atractiva, y eso me atraía mucho más, me ponía mucho.
Ella seguía mirándome mientras mi amiga hacía el burro con alguien que estaba a nuestro lado y yo pedía lo que creía que debía ser su décimo Cacique por lo menos, y mi gintonic. Mientras nos servían las copas la vi mirándome el escote descaradamente… bien, juguemos: me aparté la melena hacia atrás para que se viera aún mejor. No le aparté la vista y nos sonreímos. Cuando pagué y estaba recogiendo el cambio, escuché que alguien me decía por atrás –“¿Qué bebes?”, y yo que todavía estaba contando monedas y guardándomelas como podía empecé a contestar –“Pues gintonic petarda, qué voy a beber, anda y toma tu maldito Caci…”… y al darme la vuelta allí estaba la rubia de pelo corto, nos miramos y empezamos a reír, yo le di un codazo a mi amiga para que cogiera su copa y nos apartásemos de la barra dejando sitio, entonces la rubia me dijo que “si le dejaba probar, que no recordaba si le gustaba la ginebra…”, mirándome picarona y sonriendo… que empiece el juego… le dije que claro, le acerqué la copa y ella bebió un sorbo por la caña y de mi mano, sin agarrar el vaso para nada… me dijo -“Gracias, encantada, soy *S*, ¿y tú?”. Le dije mi nombre, nos dimos dos besos con bastante intención evidente, le presenté a mi amiga y como ésta se puso a bailar con no sé quién que había a nuestro lado, le pregunté a *S* si ya recordaba su gusto o no por la ginebra, ella rió, me dijo que no había dado un trago demasiado largo y que no estaba segura… -“Tendrás que volver a probar, y en este segundo trago seguro que te gusta…”, le respondí. No le acerqué la copa esta vez: lo que le acerqué fue mi boca después de haberle dado un gran trago al gintonic… y ella bebió lo que quedaba de él y más.
Vaya beso, creo que entonces comprendí plenamente la expresión “romper el hielo”, porque me parecía que se había derretido hasta el de la copa que me acaban de poner. –“Sí, me gusta mucho la ginebra”, reímos las dos en cuanto lo dijo… -“Y tú también”, añadió relamiéndose. Estaba claro que no hacía falta decir nada más… volvimos a besarnos, esta vez comiéndonos la boca y durante un buen rato… alguien me pellizcó y me obligó a separarme: mi amiga tronchándose y con cara de alucinada, que nos había estado mirando… me disculpé con *S* pidiéndole un minuto, agarré a mi amiga y la invité a irse con los demás de nuestro grupo ahora que ya había visto lo que quería ver, que yo me quedaba a mi aire obviamente… y que si quería ver lo que pasaba a continuación allí delante, que lo hiciera desde allá con nuestros amigos, que lo que pasara después… ya se lo contaría, que nadie me esperara sino volvía a donde estaban ellos, porque acabaría la noche por mi cuenta… ¡y que me dejara disfrutar, leches! Ella se marchó riéndose… y yo me puse a bailar con *S*, muy cerca, muy pegadas, las ganas de más eran recíprocas, nos estábamos poniendo con el bailecito… nos besábamos, nos separábamos y sonreíamos… volvíamos a besarnos, nos acariciábamos los brazos desnudos, la cintura, el pelo…
Sé que tanto sus amigos como los míos no nos quitaban ojo de encima, al igual que bastante gente de la que nos rodeaba, algunos tíos babeaban… y alguna tía también… era un juego muy erótico y sensual y yo reconozco que si hubiera estado de espectadora, también me habría puesto verlo…
Seguíamos comiéndonos a besos cuando me susurró que le apetecía comerme algo más que la boca, y en algún sitio más íntimo… le contesté que yo estaba igual que ella y que quería lo mismo, así que la agarré de la mano y nos fuimos al lavabo, que para empezar y tantear… era lo más fácil y lo que teníamos a mano.
En cuanto cerramos la puerta de uno de ellos nos volvimos locas: las manos por encima de las respectivas camisetas ya estaban dentro de los sujetadores, las que tanteaban las partes bajas se colaban por los respectivos tejanos, devorándonos la boca, el cuello, ahogando gemidos de las ganas y la excitación por lo que queríamos ya… mientras me comía las tetas yo ya le había metido un dedo entre las piernas y le acariciaba el coño apartando el tanga… ella hizo lo mismo conmigo, seguíamos de pie, masturbándonos con vicio, intentando abrir más las piernas para que los dedos profundizaran más, pero con los tejanos era difícil… me agaché de cuclillas frente a ella, le bajé los suyos lo suficiente para poder manejarme a mi antojo… y empecé a pasar mi lengua por encima de su tanga negro… ella gemía ante lo que iba a venir… aparté la tira y mi lengua ahora estaba sobre su piel rasurada, sobre sus labios inferiores, lamiendo sus fluidos… ella jadeaba tapándose la boca, para ahogar los profundos gemidos cuando le metí uno de mis dedos, y después otro, mientras seguía comiéndomela… la miraba y su cara contraída por el vicioso placer me ponía a mil… yo me acariciaba con la otra mano, estaba excitadísima…
Se corrió enseguida, me incorporó, me aprisionó contra los azulejos lamiendo mi boca en la que yo aún tenía su sabor… estaba fuera de sí y se agachó para hacerme el mismo regalo que yo acababa de hacerle… apoyé una pierna sobre el wc para abrirme más a su lengua, y me comió de una forma salvaje mientras sus dedos entraban y salían de mí y su otra mano pellizcaba mis pezones… no me corté a la hora de gemir y correrme, con todo el follón no es que se notara mucho el ruido que hacíamos mientras gozábamos la una de la otra, pero es que nuestros gemidos no eran los únicos que se escuchaban por allí, y todo eso lo hacía aún más morboso, sucio y tremendamente excitante…
Después de habernos corrido cada una en la boca de la otra seguimos manoseándonos y besándonos un rato… nos recompusimos entre risas y magreos cómplices y acordamos salir a tomar la última copa para refrescar las gargantas secas por el placer, echar los últimos bailecitos… y venirnos a mi casa, ya que ella no vivía sola, a terminar la noche pudiendo jugar cómodamente, y gemir más cómodamente todavía, todo lo que nos apeteciera… y más.
Su pregunta básicamente quería decir que si me ligaba a alguna tía una noche cualquiera de juerga, o mis experiencias y amiguitas de juegos a las que veo de vez en cuando venían exclusivamente derivadas de los locales de intercambio.
Mi respuesta fue rápida, fácil y tajante: -“Cuando me apetece algo, voy a buscarlo”… y ella se quedó algo sorprendida, preguntándome cómo lo buscaba, y lo más importante para ella, “dónde”.
Así que empecé a explicarle... vamos a ver: si te apetece fruta, vas a la frutería, ¿verdad?. Si te apetece pan, a la panadería… y para no ceñirme solamente a comestibles, porque ahora vendría lo de la carnicería y la pescadería más que nada (jajaja), la lista sería larga pero… a mí cuando me apetece comprarme un perfume voy a una perfumería y cuando quiero unos zapatos, a una zapatería. Hasta ahí bien, para cada cosa hay un lugar específico, ¿no? Pues para los temas de sexo, evidentemente, también.
Si quiero un festival donde perder la cuenta de las manos que me tocan y otras cosas bien variaditas… iré a un local liberal, está claro. Si quiero ligarme a un buen maromo hetero 100%, metrosexual, arregladito y bien plantao para un “aquí te pillo…” desconocido, la noche entera o lo que se tercie… iré a alguno de los clubs “in” del momento, de esos de lista VIP y dress code, pero… ¿y si lo que me apetece es tontear con alguna chica liberal y bisexual como yo? (tontear y lo que sigue, claro, jaja). Pues obviamente, a la zona openminded (de mente abierta) de la ciudad vamos a decir, la de ambiente, y no exclusivamente gay sino… “la de de todo un poco” como le suelo llamar yo, todo mezclado que así es más divertido. La de gente liberal y sin prejuicios.
Porque yendo a una disco “in” de las que he mencionado… sí, claro que también va a haber de todo, pero muy disimulado, por lo que es más difícil dar con lo que quieres. Como en este caso hablamos de chicas, pues allí me toparé con decenas de ellas que me atraerán, no lo dudo, pero… no es el sitio adecuado ni el que me gusta para esto: no acostumbra a haber “señales” vamos a decir, y a mí tampoco me gusta enviarlas en esos sitios por regla general, porque es muy difícil y porque generalmente, como no es ahí donde se va a buscar estas cosas, las chicas y chicos hetero son mayoría. Así que yo me voy… a donde la gente liberal es mayoría, porque allí puedes darte un festín de lo que te apetezca hasta empacharte, escogiendo lo que quieras… y aunque hay veces que reconozco que me voy de puro agobio acosador y porque no hay “nada que me interese especialmente”, casi siempre resulta siendo divertido… y sobretodo fructífero.
Así que le dije a esta amiga que el próximo fin de semana saldríamos un grupito por aquella zona, y que como tenía tanta curiosidad en el temita “liberal bisexual”, que se viniera conmigo para ver con sus propios ojos lo que podía ser aquello, pero sobretodo, para pasárselo de muerte.
Yendo a la hora adecuada en la que el ambiente está ya caldeadito, entramos al pub abriéndonos paso a empujones porque no cabía ni un alfiler como de costumbre. Si voy con amigos (chicos) hetero, suelen protegerse las partes nobles y me hace mucha gracia, porque yo no me protejo nada de nada… es la suerte de que te gusten ambas opciones, ¿no? Jajaja. Y que caiga lo que tenga que caer. Estos amigos suelen venir, como habréis deducido… por el morbo de ver si yo o alguna otra nos liamos (hasta donde se puede públicamente) con una chica delante de sus narices, por ver cómo tonteamos y ponerse tontos ellos con la escena y numerito básicamente… como la mayoría de tíos heteros que suele haber, y es que es algo tan inherente vuestro, como que dos y dos son cuatro, y de día sale el sol y de noche la luna, y eso es así y no me lo podréis negar ninguno, lo que es, es.
Yo esa noche iba muy animada a divertirme esperando encontrar una chica con la que saltaran chispas… tonteaba bailando con mis amigos pero sobretodo con mis amigas, con meneos provocadores llenos de intención para quien nos mirara, pero todo de cachondeo entre nosotras claro, eso sí, muy divertido y con el personal masculino hetero medio tonto ya. Jajaja, uy pues… si esto era “tonteo inocente sin ninguna intención de nada más para hacer el cachondeíto”… me imaginaba cómo se pondrían si me vieran en acción con alguna recién conocida con la que si había suerte haría de todo menos cachondeo!!!
Una vez dada la muestra evidente de que “me iba el rollo” y estaba receptiva, fueron varias las chicas que intentaron acercárseme bailando, suele ser así como nosotras empezamos este tema, pero de 3 o 4 que vinieron no le seguí el rollo a ninguna porque ninguna de ellas me atraía. Y yo todavía no había tomado la iniciativa en acercarme a ninguna… hasta que la vi a ella.
Bailaba a lo lejos, en una esquina algo apartada donde podía tener movilidad, terriblemente sexy pero contenida, sin desfasarse a lo loco ni con descaro. Estaba también con un grupo mixto de amigos y bailaba sensualmente con todos ellos, chicos y chicas, mientras bebía de su copa tarareando las canciones que casi todo el local nos sabíamos de memoria.
Me sorprendió hasta a mí misma el no poder apartar la vista de ella, haberme fijado en ella precisamente, cuando por regla general diré que las chicas masculinas me atraen -100, que suelen hacerlo las femeninas 200% como yo y (aquí sí que voy a parecer un tío pero cada un@ tenemos nuestros gustos personales, ¿no? jajaja) SIEMPRE con el pelo largo (también como yo), porque lo considero uno de los símbolos por excelencia de la femineidad. Y en cuanto a lo de rubias o morenas… bueno, supongo que porque yo soy morena a primera vista me llaman la atención las de cabello rubio (y eso que hace años yo también fui una de “las de bote” bastante tiempo!), pero de nuevo volviendo a parecer un tío (jajaja), no le doy importancia a ese detalle, sino a que como ya he dicho, la chica sea femenina y sensual, que vista arregladita y sexy, eso es fundamental. En resumen, ¡que sea como yo soy, jajaja!
Digo que me sorprendió haberme fijado en ella únicamente porque llevaba el pelo corto, no porque no fuera femenina… aunque a simple vista daba un poco la impresión de no serlo mucho, porque era muy alta (y además llevaba tacones), atlética y muy tonificada (se notaba que hacía mucho deporte), bailaba algo torpe (eso me hacía reír porque parecía que llevaba unas copas de vuelta…) y hacía gestos brutos a la gente que estaba con ella... en cuanto te pasabas un rato observándola veías su sensualidad femenina innata, en los besos que se daba con sus amigos… y también con sus amigas, en su risa y sus carcajadas, en cómo se apartaba el pelo de la cara… y en cómo miraba cuando al cabo de bastante rato de haberla estado “estudiando” desde donde yo estaba, nuestras miradas se cruzaron entre la gente. Me sonrió juguetona… le devolví la sonrisa pícara mientras me ponía a bailar con una de mis amigas… ella agarró a una de las suyas para hacer lo mismo… y nos seguíamos mirando a ratos, sólo eso.
Dejé pasar unas cuantas canciones, ella seguía estando por la misma esquina del local y yo con mi grupo por el medio más o menos, todos seguíamos bailando. Agarré a mi amiga, la preguntona y curiosa, le dije (le grité al oído más bien, porque era imposible entenderse sino, y aun así nos costó trabajo) que viniera conmigo a por una copa a la barra del fondo, y cuando me estaba replicando que tardaríamos media hora en llegar y teníamos otra barra más cerca, le dije que había fichado a una, que si quería ver lo que podía pasar y de qué forma, que para eso había venido no?, que me acompañara. Se carcajeó con grititos emocionados (dios lo que hace el alcohol) y me metía prisa empujando mientras íbamos de la mano intentando avanzar entre la masa de gente, esquivando todo tipo de acercamientos varios por parte de babos@s de ambos sexos, y ella, la que estuvo escandalizada y algo cortada la primera media hora… después parecía que hubiese nacido en aquel ambiente la tía (dios lo que hace el morbo también, jajaja), porque le seguía el rollo a todo el mundo tronchándose y yo tenía que tirar de ella para que no se me liara… mira que le había explicado también las reglas básicas joder, pues a ratos parecía empeñada en que alguien le partiera la cara por el cachondeo que se traía la niña! De chiste lo suyo… en fin, que al final llegamos a la barra y nos pasamos un ratillo buscando un hueco para poder pedir una copa… cuando por fin iban a atendernos la vi a tan sólo dos metros, apoyada en el final de la barra, bebiendo y mirándome fijamente, sin dejar de juguetear con la caña de su copa.
Uf… a lo lejos se intuía su buena figura y mejor escote… pero tan cerca pude dar fe. Muy guapa, de facciones duras y marcadas que no suavizaba ni el color claro del pelo, con unos inmensos ojos oscuros pintados de negro y labios más bien finos, sin pintar. Más que GUAPA con mayúsculas… era escandalosamente atractiva, y eso me atraía mucho más, me ponía mucho.
Ella seguía mirándome mientras mi amiga hacía el burro con alguien que estaba a nuestro lado y yo pedía lo que creía que debía ser su décimo Cacique por lo menos, y mi gintonic. Mientras nos servían las copas la vi mirándome el escote descaradamente… bien, juguemos: me aparté la melena hacia atrás para que se viera aún mejor. No le aparté la vista y nos sonreímos. Cuando pagué y estaba recogiendo el cambio, escuché que alguien me decía por atrás –“¿Qué bebes?”, y yo que todavía estaba contando monedas y guardándomelas como podía empecé a contestar –“Pues gintonic petarda, qué voy a beber, anda y toma tu maldito Caci…”… y al darme la vuelta allí estaba la rubia de pelo corto, nos miramos y empezamos a reír, yo le di un codazo a mi amiga para que cogiera su copa y nos apartásemos de la barra dejando sitio, entonces la rubia me dijo que “si le dejaba probar, que no recordaba si le gustaba la ginebra…”, mirándome picarona y sonriendo… que empiece el juego… le dije que claro, le acerqué la copa y ella bebió un sorbo por la caña y de mi mano, sin agarrar el vaso para nada… me dijo -“Gracias, encantada, soy *S*, ¿y tú?”. Le dije mi nombre, nos dimos dos besos con bastante intención evidente, le presenté a mi amiga y como ésta se puso a bailar con no sé quién que había a nuestro lado, le pregunté a *S* si ya recordaba su gusto o no por la ginebra, ella rió, me dijo que no había dado un trago demasiado largo y que no estaba segura… -“Tendrás que volver a probar, y en este segundo trago seguro que te gusta…”, le respondí. No le acerqué la copa esta vez: lo que le acerqué fue mi boca después de haberle dado un gran trago al gintonic… y ella bebió lo que quedaba de él y más.
Vaya beso, creo que entonces comprendí plenamente la expresión “romper el hielo”, porque me parecía que se había derretido hasta el de la copa que me acaban de poner. –“Sí, me gusta mucho la ginebra”, reímos las dos en cuanto lo dijo… -“Y tú también”, añadió relamiéndose. Estaba claro que no hacía falta decir nada más… volvimos a besarnos, esta vez comiéndonos la boca y durante un buen rato… alguien me pellizcó y me obligó a separarme: mi amiga tronchándose y con cara de alucinada, que nos había estado mirando… me disculpé con *S* pidiéndole un minuto, agarré a mi amiga y la invité a irse con los demás de nuestro grupo ahora que ya había visto lo que quería ver, que yo me quedaba a mi aire obviamente… y que si quería ver lo que pasaba a continuación allí delante, que lo hiciera desde allá con nuestros amigos, que lo que pasara después… ya se lo contaría, que nadie me esperara sino volvía a donde estaban ellos, porque acabaría la noche por mi cuenta… ¡y que me dejara disfrutar, leches! Ella se marchó riéndose… y yo me puse a bailar con *S*, muy cerca, muy pegadas, las ganas de más eran recíprocas, nos estábamos poniendo con el bailecito… nos besábamos, nos separábamos y sonreíamos… volvíamos a besarnos, nos acariciábamos los brazos desnudos, la cintura, el pelo…
Sé que tanto sus amigos como los míos no nos quitaban ojo de encima, al igual que bastante gente de la que nos rodeaba, algunos tíos babeaban… y alguna tía también… era un juego muy erótico y sensual y yo reconozco que si hubiera estado de espectadora, también me habría puesto verlo…
Seguíamos comiéndonos a besos cuando me susurró que le apetecía comerme algo más que la boca, y en algún sitio más íntimo… le contesté que yo estaba igual que ella y que quería lo mismo, así que la agarré de la mano y nos fuimos al lavabo, que para empezar y tantear… era lo más fácil y lo que teníamos a mano.
En cuanto cerramos la puerta de uno de ellos nos volvimos locas: las manos por encima de las respectivas camisetas ya estaban dentro de los sujetadores, las que tanteaban las partes bajas se colaban por los respectivos tejanos, devorándonos la boca, el cuello, ahogando gemidos de las ganas y la excitación por lo que queríamos ya… mientras me comía las tetas yo ya le había metido un dedo entre las piernas y le acariciaba el coño apartando el tanga… ella hizo lo mismo conmigo, seguíamos de pie, masturbándonos con vicio, intentando abrir más las piernas para que los dedos profundizaran más, pero con los tejanos era difícil… me agaché de cuclillas frente a ella, le bajé los suyos lo suficiente para poder manejarme a mi antojo… y empecé a pasar mi lengua por encima de su tanga negro… ella gemía ante lo que iba a venir… aparté la tira y mi lengua ahora estaba sobre su piel rasurada, sobre sus labios inferiores, lamiendo sus fluidos… ella jadeaba tapándose la boca, para ahogar los profundos gemidos cuando le metí uno de mis dedos, y después otro, mientras seguía comiéndomela… la miraba y su cara contraída por el vicioso placer me ponía a mil… yo me acariciaba con la otra mano, estaba excitadísima…
Se corrió enseguida, me incorporó, me aprisionó contra los azulejos lamiendo mi boca en la que yo aún tenía su sabor… estaba fuera de sí y se agachó para hacerme el mismo regalo que yo acababa de hacerle… apoyé una pierna sobre el wc para abrirme más a su lengua, y me comió de una forma salvaje mientras sus dedos entraban y salían de mí y su otra mano pellizcaba mis pezones… no me corté a la hora de gemir y correrme, con todo el follón no es que se notara mucho el ruido que hacíamos mientras gozábamos la una de la otra, pero es que nuestros gemidos no eran los únicos que se escuchaban por allí, y todo eso lo hacía aún más morboso, sucio y tremendamente excitante…
Después de habernos corrido cada una en la boca de la otra seguimos manoseándonos y besándonos un rato… nos recompusimos entre risas y magreos cómplices y acordamos salir a tomar la última copa para refrescar las gargantas secas por el placer, echar los últimos bailecitos… y venirnos a mi casa, ya que ella no vivía sola, a terminar la noche pudiendo jugar cómodamente, y gemir más cómodamente todavía, todo lo que nos apeteciera… y más.






